Separaciones, Mediación y Planes de Parentalidad. Entrevista a Emiliano Carretero


“La Mediación cambió mi vida profesional y personal” Emiliano Carretero 

Visitamos la Universidad Carlos III de Madrid para hablar con Emiliano Carretero Morales sobre Separaciones, Mediación y Planes de Parentalidad. 

Emiliano Carretero Morales es Doctor en Derecho, Profesor de Derecho Procesal y Resolución Alternativa de Conflictos, y Subdirector del “Máster en Mediación, Negociación y Resolución Alternativa de Conflictos” en la Universidad Carlos III de Madrid.

Carretero ha ejercido durante 20 años la abogacía y la procura, y nos cuenta que vivió casos de conflictos familiares done la gente realmente no salía satisfecha, y el índice de incumplimientos en materia de familia era altísimo. Se acercó a la mediación hace 15 años y desde entonces descubrió que la mediación se adaptaba más a la forma que tenía de entender la justicia. 

Para Emiliano Carretero la justicia no se obtiene solo en los tribunales, sobre todo en temas de familia, ya que en el 95% de los casos, la resolución que determina el juez no convence plenamente a las dos partes, lo que lleva a incumplimientos y batallas que duran años, donde al final pierden todos. 


“Una separación rompe el matrimonio, pero no rompe la familia. La familia sigue existiendo aunque se configure de manera diferente.


El buen divorcio no existe, pero sí un divorcio responsable, y en es sentido los Planes de Parentalidad son de gran utilidad, porque devuelven la responsabilidad a los padres sobre cuestiones que ellos mismos deberían resolver, y no un juez.

Emiliano nos cuenta que descubrió los Planes de Parentalidad hace 7 años, cuando viajó a EEUU con motivo de un trabajo de investigación sobre métodos alternativos de resolución de conflictos. En EEUU los tribunales tienen como herramienta obligatoria el Plan de Parentalidad, por lo que para presentar cualquier tipo de demanda es necesario presentar dicho plan. Allí, cualquier pareja que se quiera divorciar primero tiene que acudir a una charla donde se les informa sobre los efectos de una ruptura contenciosa, principalmente en los hijos. Tras la charla tienen un margen de tiempo en el que deben presentar su plan de parentalidad, para consensuar todas las medidas relativas a las relaciones entre ellos y con sus hijos a partir del momento de la ruptura. Si no consiguen ponerse de acuerdo entonces les ofrecen la ayuda de un mediador.

Otro de los temas que se trataron, fue la Sesión Informativa Obligatoriedad de Mediación #SIOM18, ante lo que Emiliano respondió con un rotundo “Sí es necesaria”, sobre todo en el ámbito Familiar. 

Cómo ser Mediador y NO morir en el intento | Eva Rodríguez Mayoral

Por Redacción – 11 septiembre, 2018 1305

Entrevista a la abogada y mediadora Eva Rodríguez Mayoral

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Hablamos con la gaditana Eva Rodríguez Mayoral, abogada, experta en mediación familiar, civil y mercantil, diplomada en ciencias empresariales. Eva es titular del despacho Mayoral & Asociados ubicado en Cádiz. Recientemente ha publicado su libro “Cómo ser Mediador y no morir en el intento”, un estudio sobre el empleo de la mediación, tan útil y poco empleada.

Diario de Mediación ha querido conocer un poco más sobre Eva y su libro.  

Antes de nada, enhorabuena por tu libro Eva. ¿Qué nos puedes contar sobre él? ¿De qué trata?

El libro trata del procedimiento de Mediación, una vía alternativa a la vía judicial, a la que estamos acostumbrados. Sabiendo las utilidades de la Mediación y sus funciones facilitaría muchísimo la resolución de la mayoría de los conflictos civiles, familiares, escolares, laborales… en el cual los beneficios que nos aporta esta vía, a parte del económico, pues es un procedimiento más barato que el judicial, es que es más rápido y son las mismas partes las que llegan voluntariamente a la mejor solución del conflicto en el que se encuentran inmersos.

En ello consiste el libro, en dar a conocer la Mediación, en cómo utilizarla en el día a día, a desarrollar las habilidades propias para afrontar una situación no prevista y a ganar confianza en uno mismo, pues no hay mayor gratificación que solucionar uno mismo las situaciones adversas que vienen, en vez de que esta solución te la imponga un tercero y que no se ajusta del todo a las necesidades de ambas partes.

¿Qué te motivó a escribirlo?

El principal motivo fue el observar cuánto puede cambiar la situación personal de un conflicto en cada uno de los intervinientes, un conflicto aparentemente sin solución, mediante el diálogo, la comprensión de los motivos que impulsan a uno y a otro en la toma de sus decisiones y por ende en la actitud que refleja, el razonamiento y la empatía.

Por mi profesión, abogada y mediadora, veo muchísimos casos que podrían solucionarse por el mero diálogo entre las partes, pero que no optan por la vía de la mediación por su desconocimiento e incertidumbre. Es lo que llamo el miedo a lo desconocido, sin embargo, la vía judicial la conoce todo el mundo y es la vía más socorrida.

Mi objetivo con este libro es dar a conocer la Mediación, en la cual una tercera persona imparcial, el mediador, aquella persona responsable del proceso, mediante la utilización de técnicas, estrategias, habilidades que le son propias, pone al servicio de los mediados la oportunidad de poner fin a sus diferencias de forma dialogada, pacífica y consensuada así las partes colaboran para llegar a un fin común que surge por la mera voluntad e ideas de los mediados. Así como, al trabajar sobre estar personas, la mediación permite que entre ellos se refuercen los vínculos relacionales que venían manteniendo desde antes que surgiera la situación de desacuerdo. En la mayoría de los casos cuando se termina siguen llevando una buena relación entre ellos o al menos cordial, lo que impide en buena medida que pueda surgir más conflictos entre ellos que no sean capaces de solucionar.

La utilización de la Mediación, por otro lado, permitiría la descongestión de los Tribunales, dejando en ellos solamente los casos más urgentes y que realmente requieren de la vía judicial.

¿Qué está pasando en nuestro país para que la mediación no termine de cuajar?

Bajo mi punto de vista, pienso que el mayor enemigo que tiene la Mediación para poder llevarse a cabo de una manera automática y objetiva es el gran desconocimiento hacia la misma, su procedimiento, saber que los acuerdos que se alcancen mediante el proceso de mediación tiene efectos vinculantes entre las partes, es decir, es de obligado cumplimiento, al igual que una sentencia. Este punto, bajo mi parecer, es la incertidumbre que crea esta vía, su efectividad, es por ello por lo que hay que promoverla y dar a conocer que es una vía fiable, ejecutable.

También, aunque hay organizaciones que utilizan esta vía mediante la derivación del asunto, que no acuden voluntariamente las partes porque tampoco saben realmente de qué se trata y les mueven los intereses, es por ello que hay que sensibilizar a toda la organización, así como capacitar también a aquellos profesionales no mediadores que intervengan para saber dar una buena información y sepa informar también de esta vía existente y no limitarse a la que ya conocen.

Además, existe una notoria falta de voluntad política, pues hay que dar a conocer que esta vía es buena para los ciudadanos, además tiene que ser una alternativa entre los ciudadanos y la administración, así como de forma interna para esta última, desarrollando inicialmente de forma interna este proceder. No obstante, la mediación políticamente no conviene, porque da la posibilidad a los ciudadanos a desarrollar sus capacidades de diálogo, abrir sus mentes ante otras formas de pensar y actuar, a desarrollar su propia voluntad para llevar su día a día, y todo ello hace que la voluntad política pierda fuerza.

Desde el Despacho Mayoral & Asociados ofrecéis la Mediación como un servicio más, ¿cuál ha sido su demanda y evolución en los últimos años?

Para serte sincera, en este año he visto un incremento en la solicitud en el despacho del proceso de mediación, también hemos recibido llamadas para informase sobre el proceso.

Se han llevado varias en el despacho con un final satisfactorio para los intervinientes, sobre todo por la manera de llevar el proceso de forma voluntaria y participativa, aunque no te engaño, no todo ha sido fácil, esta mediadora se ha visto en alguna que otra situación tensa y peculiar, pero forma parte de esta profesión.

En los últimos años se han ido haciendo campañas de mediación y se han puesto carteles informativos en los juzgados, así como puntos de información. No obstante, sigue siendo insuficiente para alcanzar a las personas de una manera efectiva, debido a la precariedad de medios y visibilidad que se someten los profesionales que realizan de manera voluntaria y gratuita pocos días a la semana esta labor de información.

Uno de los puntos que me preocupa de esta evolución son las numerosas ofertas formativas que se ofrecen para ser mediador, bajo mi punto de vista se están centrando en hacer dinero que en formar realmente a los profesionales y esto puede jugar en nuestra contra. Si acudes por primera vez a una sesión de mediación, previo paso por la sesión informativa, y te encuentras con un mediador que no sabe llegar a la persona, que no alcanza a gestionar el conflicto o a guiar a las partes para llegar a su acuerdo puede poner tela de juicio la eficacia de este proceso.

Todavía hoy, muchos abogados ven en la Mediación una amenaza. Tú eres abogada, ¿Qué postura crees que deberían tomar los abogados con relación a la mediación?

Yo soy de las que piensan que no es incompatible la mediación con la abogacía, al fin y al cabo, ambos profesionales buscamos lo mejor para el cliente, o deberíamos buscarlo. Hay casos que por su envergadura obviamente no pueden someterse a este procedimiento e incluso la mediación puede no llegar al acuerdo por la negativa continuada de las partes a buscar la equidad en la solución y solo buscan su propio interés, en esos casos no queda otra vía que acudir a un abogado.

“Siempre deberíamos mirar por el bien de nuestros clientes y dejar a un lado el afán meramente lucrativo”

Por desgracia, problemas y conflictos siempre hay, y personas que necesiten un buen asesoramiento acorde a sus circunstancias personales también. No debe nadie sentirse amenazado por la Mediación, al revés debe verse como una opción a todas las alternativas judiciales y extrajudiciales por la que resolver un problema que trae una persona a tu despacho.

Haciendo uso del título de tu libro: “Cómo ser Mediador y NO morir en el intento”, ¿Qué les dirías a todos los mediadores que lean esta entrevista para que no mueran en el intento?

Les diría que nunca se desmotiven ante un caso difícil, que tenemos muchas herramientas y utilidades para poder romper las corazas de nuestros mediados, que hay que mantener la imparcialidad en todo momento, aunque en ocasiones sea la labor más difícil, y encaminar la situación con cabeza. No hay que entrar en opiniones, en dar alternativas, sugerencias u opciones, tienen que ser las partes los que lleguen a darse cuenta qué es lo que más conviene a ambos para la situación en la que se enfrentan.

Que mucho ánimo porque es una profesión dura, no desarrollada aún y que no se puede vivir solo de la mediación, que se tiene que tener por vocación, por la labor que realizamos y las satisfacciones personales que proporcionamos.

La Mediación: Fe en la razón humana. Rocío Sampere Meneses

Por Redacción – 8 febrero, 20181037¿Quieres compartir este contenido?

Rocío Sampere, Vicedecana Colegio de Procuradores Madrid

Rocío Sampere Meneses, es Vicedecana del Ilustre Colegio de Procuradores de Madrid. Licenciada en Derecho. Experta en Mediación. Máster en Inteligencia Emocional. Formadora de Inteligencia Emocional. Cuenta con una larga trayectoria profesional como Procurador de los Tribunales. Es profesora colaboradora en UNIR desde 2012, en URJC desde 2008. Ponente en GEMME España y coordinadora de IDM (Instituciones para la Difusión de la Mediación).


La Mediación: Fe en la razón humana

Hoy hablamos de mediación sin datos muy fiables, los positivistas nos achacarían la falta de “evidencia científica” pues a cada país se le debe estudiar con sus datos y en España es demasiado reciente la implantación de la mediación. Nos acogeremos por ello a las corrientes más humanistas que permiten escribir varias historias, en todo caso porque lo necesitamos. Las guerras, la mezcla de culturas por la inmigración, el crecimiento insostenible, el deterioro ecológico, el consumismo, la inestabilidad de los mercados, las armas de destrucción masiva, las enfermedades, la escasez, no nos permiten dejar de avanzar en otros caminos que no sean buscar la paz social.

Y en base a ello es obvio que la mediación en España aún no ha tenido éxito. Es momento de reflexión.

Solamente citaré un artículo y una sentencia; el art 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos nos reconoce que:

 “La persona humana no es la abstracción ni un individuo aislado, convive con las demás personas en sociedad y actúa en el complejo mundo de la vida social y política.Así los derechos que se fundamentan en la dignidad de la persona humana deben ser examinados no en forma aislada sino formando parte del complejo sistema de derechos, los que se interrelacionan y se limitan recíprocamente, como asimismo deben armonizarse los derechos de las demás personas dentro de un marco social y político dirigido al bien común”

Y la STC 159/1986, de 16 de diciembre, que nos enseña:

“La formación y existencia de una opinión pública libre, garantía que reviste una especial trascendencia ya que, al ser una condición previa y necesaria para el ejercicio de otros derechos inherentes al funcionamiento de un sistema democrático, se convierte, a su vez, en uno de los pilares de una sociedad libre y democrática. Para que el ciudadano pueda formar libremente sus opiniones y participar de modo responsable en los asuntos públicos, ha de ser también informado ampliamente de modo que pueda ponderar opiniones diversas e incluso contrapuestas”

Y leídos ambos textos hemos de reflexionar sobre si en el momento social que nos encontramos en nuestro país ¿El ciudadano es libre para decidir ser visible o invisible en el conflicto? ¿Es cierto que el Estado protege el libre desarrollo de nuestra personalidad cuando hablamos de conflicto? ¿está protegido en nuestro ordenamiento el art 10 de la CE, en cuanto al derecho fundamental de  la dignidad humana cuando hablamos del conflicto?

Yo quiero defender que tenemos que confiar en la razón humana, que si un sistema no es apropiado, si no dignifica al ser humano, es el propio ciudadano el que debe decidirlo.

Vayamos despacio, con paso seguro.

Quizás hoy en nuestro país la mayoría de los ciudadanos no admita los sistemas alternativos de resolución de conflictos, y será porque eso es lo que les han enseñado, era hasta hoy una verdad social. La historia es un sinfín de momentos en los que el modo de vivir mayoritario se ha considerado que era el valor universal. Copérnico, Galileo, Einstein y Newton, nos han dejado grandes ejemplos, y aprendiendo de ello deberíamos plantearnos no caer otra vez en la implantación de verdades universales, y si en abrir nuevos horizontes.

Hasta ahora nos habían enseñado a “obedecer”, a ceder el protagonismo en la resolución del conflicto, era nuestra “verdad universal”. Y la sumisión debe estar siempre de acuerdo con la dignidad humana. Como Kant nos enseñaba con el imperio de la razón. No cumplir por hábito, sino por convencimiento, aunque a veces el estado emocional de la persona al estar en situación de conflicto le puede impedir ejecutar conductas adecuadas creer en la persona, es imprescindible, creer en que el Estado se lo posibilite es necesario. El individuo para desarrollar su personalidad necesita que se le reconozcan y respetan los derechos inviolables inherentes a la persona debido a su dignidad, que se le permitan sus propios ideales, su capacidad y su voluntad.

El art 10 reconoce el derecho de cada cual a determinar libremente su vida de forma consciente y responsable y a obtener el correspondiente respeto de los demás. “La dignidad de la persona ha de permanecer inalterada cualquiera que sea la situación en la que la persona se encuentre” (STC 53/1985) 

Si bien es cierto, nos dice el Juez Juan Francisco García Gómez que el art 117.3 CE atribuye en exclusiva al poder judicial la facultad de juzgar y hacer ejecutar lo Juzgado, no es menos cierto que Juzgar no es la única forma de resolver conflictos. Nos enseña en este artículo que hoy día coexisten fórmulas que antes nunca hubiéramos imaginado, por ejemplo las mensajerías y las oficinas de correos, o las Fuerzas de Seguridad del Estado y las empresas de seguridad privadas, y que esto no supone una abdicación de las obligaciones del Estado sino una fórmula para posibilitar la demanda de los ciudadanos, porque parece que los ciudadanos, al conocer los derechos que les asisten, se deciden a ejercerlos “ en masa” lo que provoca que el sistema judicial sea insuficiente, y el justiciable quede insatisfecho..

¿Decir que la mediación es la solución, vender al ciudadano que la mediación es “la panacea” ? En mi opinión no debemos sentar nuevas normas que induzcan al ciudadano a que piense “como debe comportarse” -no habríamos avanzado- sino al “como puede”. Seamos el sistema multipuertas, el fin es conseguir un ciudadano que no conecte “el piloto automático” y obedezca el sistema le valga o no, queremos un ciudadano maduro y responsable, coherente con la solución a su conflicto, para, por fin, llegar a soluciones efectivas.

El legislador y el profesional han de poder ofrecer al ciudadano medios para satisfacer su necesidad que no sean únicos, acudir a un proceso judicial, acudir a un arbitraje, a una conciliación o a la mediación deben ser opciones que el propio ciudadano maneje y decida porque convengan más a sus intereses.

Hay ciudadanos que defienden que el sistema actual es adecuado, que el acceso a la justicia es suficiente, que su libertad no está mermada. Será, quizás, por su confianza ciega en que un sistema judicial es “el sistema”.

Habrá quienes lo critiquen, quizás porque lo perciban como grandes técnicas dilatorias, quizás por o porque ciertamente consideren que hay que avanzar hacia la necesaria paz social y que el sistema judicial no es el adecuado para este fin.

Atendiendo a ambas voces, ¿no debe ser el compromiso de los legisladores y de los profesionales atender sólo al interés del ciudadano? ¿Atender a quienes demandan métodos más modernos y también a quienes quieren apoyar el sistema judicial?

Seguro que algún lector de estas palabras argumenta que hemos percibido claramente la insatisfacción con lo que tenemos, entonces no se preocupen tengamos fe en la razón humana para conseguir el cambio.

Proteger la “dignidad humana” es parte del sentimiento de injusticia que tiene el ciudadano y que ya denunciaba Pound, preconizador de este sistema, el Estado debe  crear políticas sociales que modernicen los sistemas de justicia adaptándolos a la realidad social.

En un estudio de algo que puede ser análogo, el paternalismo médico, es importante la  Sentencia del Tribunal Constitucional 37/2011, de 28 de marzo que reconoce  un catálogo de derechos y libertades que desarrollan la autonomía del paciente para adoptar y realizar decisiones en relación con su vida y salud: la dignidad y el libre desarrollo de la personalidad (art. 10.1 CE), la vida (art. 15 CE), la libertad ideológica y de conciencia (art. 16 CE), la libertad física (art. 17 CE), la intimidad personal y familiar (art. 18.1 CE) y otros derechos y libertades vinculados, entre ellos el derecho a la protección de la salud (art. 43 CE).

El paternalismo estima que el paciente (o en comparación el justiciable), igual que un niño menor de edad, es incapaz de distinguir lo beneficioso o perjudicial para él, y se ve obligado a comportarse de manera meramente pasiva, aguardando el juicio del profesional acerca de cómo debe decidir y actuar.

Frente a ello se reivindica la autonomía del paciente (o justiciable), que significa su salida de la tutela paterna del profesional y la conciencia de la capacidad de darse sus propias normas y de decidir sobre su propio bien en relación con su vida y su salud (o su conflicto).

Respetar al ciudadano, reconocer en él la posibilidad de asumir su protagonismo, a esto autores como Hobbes nos harían pensar en máximas como que el hombre es un ser egoísta que busca ante todo su propia conservación, busca el poder, en una lucha de todos contra todos y que por ello es mejor imponer. Sin embargo, la Resolución de 12 de septiembre de 2018 del Parlamento Europeo nos recuerda otra vez la voluntariedad de la mediación, quizás sí sea una condición humana el egoísmo y con ayuda del legislador, que le induce a ser escuchado en primera persona y del mediador, que le escucha, ese hombre egoísta ha de desaparecer; con el uso del diálogo, por medio de la empatía, la solidaridad, la colaboración y el entendimiento.

Hemos de creer que el ciudadano actual ha de tomar estos valores, empatía, asertividad, inteligencia emocional. Hemos de confiar en la razón humana. Hemos de perseguir que el Estado enaltezca a los individuos, les haga creer en ellos mismos, a respetar al otro, y ello en base a la razón, en el sentido que es eje de la Filosofía de Hegel, “la razón no puede entenderse sin libertad, como categoría más importante de la razón”.

Mediadores y legisladores, yo me adhiero a la recomendación Europea, que entiende que hemos de abrir puertas a nuevas soluciones, sin caer de nuevo en imposiciones que aboquen al fracaso. Cuando en la mediación nos enseñan que demos tiempos muertos, levantarnos, dar un vaso de agua, hacer pausas, lo que nos piden es que demos tiempo a que el cerebro del corazón que emite un campo de energía inmenso, basado en respuestas instantáneas que tienen su origen en razones como la pureza, la lealtad o el sufrimiento,  de paso al cerebro craneal y así a un razonamiento lógico que sustente una decisión acertada. El beneficio, nos dice Cohen, que obtiene el interesado no proviene de la intensidad de las emociones o del nuevo conocimiento adquirido sino de la reprogramación del cerebro automático.

No debemos arriesgarnos a simplificar, los métodos alternativos en España precisan de un tiempo de asimilación; este es un compromiso con la reflexión que garantizará la calidad de un método necesario para lograr la paz social.

Rocío Sampere Meneses – Vicedecana del Colegio de Procuradores de Madrid

¿En qué consiste la mediación escolar?

Son mayoría los profesores, alumnos y padres que consideran que, en los últimos tiempos, se ha producido un notable aumento de los conflictos en el ámbito escolar, lo que está conduciendo a un deterioro progresivo de las relaciones interpersonales en las escuelas. Esta situación está provocando un creciente interés por la mediación escolar, la cual, pese a no ser la panacea ni un instrumento mágico, sí puede considerarse una  herramienta válida para mejorar la gestión de  una buena parte de los conflictos.

La forma habitual de gestionar los conflictos en el ámbito educativo, consistentes en amonestaciones o expedientessancionadores, no siempre resultan efectivos, ni sirven para arreglar un situación de violencia en el aula, incluso algunas veces contribuyen a intensificarla, lo que empeora el problema y lo alarga. Una alternativa puede ser la mediación escolar.

La composición del órgano mediador

La mediación en el ámbito escolar se articula a través de la creación de un órgano mediador dentro del propio centro cuya constitución puede variar:

  • Puede estar formado exclusivamente por alumnos.
  • En ocasiones se opta por un grupo de trabajo mixto configurado por alumnos, profesores e incluso por personal no docente.

Con independencia de por quien esté constituido, con un grupo de mediación lo que se pretende es transmitir habilidades de comunicación, asertividad (poder expresar las opiniones y los puntos de vista, sean correctos o no), identificación de emociones, empatía y escucha activa.

Fases de resolución de un conflicto

El proceso de gestión de un conflicto, desde su gestión a su resolución a través de un órgano de mediación escolar, se divide en las siguientes 5 fases:

1. Evaluación del conflicto. Una vez se ha detectado una situación conflictiva, ya sea por la observación de algún miembro del equipo mediador o por alguna solicitud externa, se debe valorar si el caso puede ser tratado a través de una mediación o, por su gravedad, tiene que ser directamente sancionado o tratarse por otra vía.

2. Preparación previa de  la mediación. Una vez se ha decidido el equipo que va participar en las reuniones, donde debe primar la confianza mutua, se deben establecer unas normas de obligada aceptación. A partir de aquí hay que escuchar las distintas versiones del conflicto. investigar el caso y recopilar pruebas sin posicionarse, de momento, a favor de una u otra parte

3. Compartir ideas de resolución del conflicto. Entre todos los miembros del grupo de mediación se deben aportar propuestas de resolución del conflicto. En esta fase es fundamental fomentar la cooperación, intentando que las partes afectadas sean capaces de llegar a acuerdos concretos.

4. Llegar a un consenso. La idea es pactar, entre todos los implicados, un acuerdo consensuado que satisfaga, en la medida de lo posible, a ambas partes. Es importante dejar los puntos muy claros, con una hoja de ruta donde conste, de manera muy clara y detallada y con fechas concretas, las acciones que se deben  llevar a cabo.

5. Cerrar la mediación. Por último, es aconsejable que, pasado un tiempo prudencial, las personas afectadas y el mediador o los mediadores se vuelvan a encontrar para valorar en qué momento se encuentra el conflicto. En esta revisión se incide en lo que ha funcionado y en lo que no y, si cabe, se plantean otras pautas de actuación. La mediación finaliza preguntando qué les ha aportado y qué grado de incidencia ha tenido para la resolución del conflicto.

mediación escolar

La mediación educativa como herramienta para mejorar la convivencia

Laia Mestres i Salud. Redacción de Educaweb.com29/06/2009

La convivencia escolar es un tema que preocupa a docentes, centros educativos, alumnado, familias, sociedad en general… y desde hace cierto tiempo, los medios de comunicación hacen especial énfasis en esta cuestión, sobre todo dando relevancia a los casos más graves de acoso escolar y mostrando las situaciones más conflictivas.

Pero, ¿cuál es la situación real de los centros educativos? ¿Qué aspectos dificultan la convivencia en las aulas? ¿Qué mecanismos, herramientas y recursos utilizan para prevenir y solucionar los conflictos? El monográfico 193 sobre mediación escolar de Educaweb.com se centra en una de las estrategias más actuales para la resolución de conflictos en el contexto escolar: la mediación.

La mediación en el ámbito educativo

La mediación es una estrategia para resolver conflictos entre varias personas, con la ayuda de un tercero, el mediador/a, que actúa de forma imparcial entre los implicados. 

En los centros escolares, la mediación está ganando peso frente a otras formas de intervención, como alternativa a las medidas disciplinarias y como forma de prevención de agresiones. En este contexto el mediador puede ser un alumno, un profesor, el director, padres o madres…en función del tipo de conflicto y de las personas implicadas en él.

Uno de los aspectos fundamentales de la mediación es que se basa en el diálogo y que es imprescindible que las personas implicadas acepten voluntariamente la intervención del mediador/a. El mediador no tiene autoridad para decidir y no actúa de juez entre las dos partes; su finalidad es promover la solución a un conflicto, aumentar la capacidad de toma de decisiones de los implicados, contribuir a una mejora en la autoestima y la responsabilidad ante los conflictos y favorecer la convivencia en el centro educativo.

Existen muchos proyectos educativos basados en la mediación, así como muchas metodologías y formas de actuar ante un conflicto pero, es fundamental que a la hora de resolver el conflicto ninguna de las dos partes sea perjudicada en la medida de lo posible. En este sentido, el equipo de mejora de la convivencia del Instituto de Educación Secundaria «Ramiro II» de La Robla, en la Provincia de León muestran en su blog cómo actúa el equipo mediador ante un conflicto:

– Reúne a las partes en conflicto.
– Escucha las distintas opiniones.
– Facilita el diálogo entre las personas que han generado el conflicto.
– Invita a buscar soluciones.

Por último, es importante destacar que la mediación es una herramienta que se suele utilizar cuando ya se ha desencadenado un conflicto. En este sentido, los centros educativos implicados en la mediación son conscientes de la necesidad de la prevención de situaciones agresivas y de la importancia de fomentar un buen clima de convivencia escolar

¿Quién interviene en la mediación de conflictos?

Como hemos dicho anteriormente, el equipo mediador puede estar formado por profesores, alumnos, padres y madres y personal no docente del centro, que hayan recibido una formación adecuada para desempeñar estas funciones.

Beatriz Mediavilla y Diego Palacios muestran en su artículo que la figura del mediador puede variar en función de las personas en conflicto: 

– Si el conflicto surge entre dos alumnos, el mediador es el maestro encargado de ese grupo de alumnos, el tutor del aula.
– Si el conflicto surge entre un alumno y un maestro, ya que el alumno no está conforme con lo que se resuelve, es la figura del director del centro el que asume la figura de mediador.
– Si el conflicto surge entre maestros, el mediador recae en el director o bien en el Inspector.
– Si el conflicto surge entre un padre/madre y un maestro, la figura de mediador cae en el director del centro.
– Si el conflicto surge entre un padre/madre y la dirección del centro, la figura de mediador cae en el inspector del centro.

Las funciones de mediador implican una serie de conocimientos y habilidades, por eso, para poder realizar la mediación de forma efectiva, es necesario que el personal docente y los responsables del centro educativo conozcan la forma de gestionar conflictos para poder enseñarla al alumnado. 

La formación de los mediadores

Los expertos coinciden en reclamar que la formación es fundamental para realizar un proyecto de mediación adecuado. Conocer cuál es el papel del mediador; cuáles son las fases del proceso, desarrollar competencias comunicativas y dialogantes, etc. es imprescindible para intervenir adecuadamente.

Como dice Rosario Ortega en su entrevista, un mediador no se improvisa. La formación es necesaria para que las herramientas utilizadas (capacidad de comunicación, empatía…) formen parte de sus competencias y dominio social de la situación. 

El mediador debería ser alguien con ciertos conocimientos sólidos en psicología social, psicopatología de las relaciones interpersonales, dominio de la dinámica de grupos, etc. Rosario Ortega recomienda que la mediación debe dejarse en manos de personas con titulaciones psicológicas o psicopedagógicas.

Además, tal y como explican Juana Galán y Juan Fernández, la formación puede conseguir que mejore la motivación de las personas implicadas (alumnado y profesorado), ya que conlleva el descubrimiento de herramientas personales y aptitudes individuales que se pueden aplicar a la vida diaria y contribuyen al desarrollo como personas.

Ventajas de la Mediación frente al Proceso Judicial

Proceso judicial

Control del proceso y resultado por el Juez
Adversarial
Ganar-Perder
Decisión única del Juez
Poco compromiso de las partes con el resultado
Rompe todas las posibilidades de diálogo futuro entre las partes
Las soluciones son más limitadas
Larga duración
Mayor coste económico
Crea distancia, costes emocionales
Genera hostilidad
Más dificultad para su cumplimiento
Reitera conflictos

Mediación

Control del proceso y resultado por las partes
Colaboración
Ganar-Ganar
Protagonismo de las partes en la solución
Más compromiso de las partes con el resultado
Posibilidad de reanudar el diálogo entre las partes
Permite soluciones creativas
Rápido
Menor coste económico
Facilita y conserva la relación
Genera empatía
Probabilidad alta de cumplimiento
Previene de conflictos futuros

Principios de la Mediación La mediación se sustenta en una serie de principios que es preciso conocer

Voluntariedad

Se trata de un proceso voluntario, tanto en la decisión de inicio como en su desarrollo y en su financiación, pudiendo ser desistido por las partes implicadas en cualquier momento.

Confidencialidad

Se garantizará la confidencialidad del contenido de las sesiones de mediación y de la documentación utilizada, no pudiendo ser declarada la información obtenida por el mediador a lo largo del proceso, al que asiste el secreto profesional.

La confidencialidad de las partes se ancla al principio de buena fe.

Imparcialidad

y neutralidad

El mediador no tendrá intereses respecto de alguna de las partes, ni respecto del objeto del conflicto.

Su papel es el de catalizador que dirige el proceso, pero no se involucra en el mismo, siendo neutral y procurando el equilibrio de las partes durante el procedimiento.

Principios de la Mediación

La mediación se sustenta en una serie de principios que es preciso conocer

Profesionalidad

La mediación es un proceso de diálogo asistido y gestionado por un profesional, con la preparación técnica adecuada para reconducir las posturas procesales cerradas de las partes hacia los intereses de cada uno, que debe saber aflorar y, desde allí, establecer el marco para que la negociación se encarrile hacia el acuerdo satisfactorio.

Flexibilidad

El proceso de mediación debe ser flexible para poder adaptarse a las circunstancias concretas del caso y de los sujetos. Las pautas a seguir se convienen en cada caso por el mediador y las partes al inicio del proceso, incluida su duración.

Bilateralidad

y buena fe

El principio de bilateralidad supone que ambas partes disponen de las mismas oportunidades para expresarse, sin más limitación que la establecida por el mediador para el buen desarrollo de las sesiones.

Las partes deben actuar conforme a los principios de lealtad, buena fe y respeto mutuo durante el planteamiento y negociación para enfocarse correctamente a la consecución del acuerdo, prestando la debida colaboración y el apoyo necesario al mediador.

Fases de un proceso de mediación ante un conflicto

Fase 1. Antes de empezar: preparación de la mediación

  • Necesidad de buscar lugares neutros para el encuentro mediador. La sala debe de ser propuesta por el mediador.
  • El lugar de la mediación debe permitir hacer descansos con posibilidades de tomar un refrigerio.
  • Cuidar la ubicación de las partes. Huir de las posiciones enfrentadas.
  • La mesa redonda es el formato predominante.
  • Respetar la distancia mínima entre las partes. Si la distancia es mínima la situación puede ser violenta y si es excesiva la discusión se realizará en términos demasiado formales.

Fase 2. Presentación y reglas del juego

En algunos casos las autoridades que tutelan el proceso exigen del mediador la presentación de un documento inicial con derechos y deberes a las partes, documento que debe leer el mediador, solicitando su ratificación por las partes, quienes deben firmar dicho documento inicial.

  • Invitar a las partes a sentarse de acuerdo a posiciones adecuadas
  • Ofrecerles café, té o vaso de agua.
  • Presentaciones: del mediador y de las partes.
  • Definición del proceso de mediación.
  • Definición del rol de mediador: facilitador de la comunicación, imparcialidad y confidencialidad.
  • Definición de las partes: la responsabilidad de la resolución descansa en las partes en conflicto, los acuerdos deben ser convenidos voluntariamente por las partes.
  • Exposición de las características del procedimiento. Normas de funcionamiento.

Ejemplo de fase de normas:

“Tenemos que respetar algunas reglas sobre las que debemos estar de acuerdo antes de empezar“. Además de las que vamos a comentar ahora, imprescindibles para el adecuado desarrollo de la mediación, podéis sugerir algunas otras reglas que creáis debamos tener en cuenta.

  • Primera norma: Voluntariedad. ¿Estáis de acuerdo en que habéis venido voluntariamente? (esperar respuesta por partes de ambos).
  • Segunda norma: Confidencialidad. ¿Estáis de acuerdo en que todo lo que digáis aquí será confidencial? (esperar respuesta por partes de ambos).
  • Tercera norma: Colaboración/Implicación. ¿Estáis de acuerdo en escucharos el uno al otro y no interrumpiros? (esperar respuesta por partes de ambos) ¿estáis de acuerdo en esforzaros en resolver el problema, siendo lo más honestos y sinceros que podáis? (esperar respuesta por partes de ambos).
  • Cuarta norma: Respeto. ¿Estáis de acuerdo en no insultaros ni agrediros, ni en utilizar un lenguaje ofensivo o motes para dirigiros el uno al otro? (esperar respuesta por partes de ambos).
  • Quinta norma: Imparcialidad. Vais a disponer del mismo espacio de tiempo para la exposición de vuestro problema, ¿lo fijamos en cinco minutos para cada uno? (esperar respuesta por partes de ambos).

Fase 3. Recogida de información

En esta fase el mediador/a recaba la visión sobre el problema de cada una de las partes. “Cuéntanos…lo que pasó”, “cómo te sentiste”, “más acerca de…” Además de asegurarse de si hay alguien más afectado o implicado en este problema.

Ejemplo: “Mi objetivo ahora es comprender lo mejor que pueda la situación, y en particular entender sus intereses y lo que necesitará para alcanzar una solución, por tanto puede empezar por donde quiera. Yo no revelaré a la otra parte nada que usted me diga en esta reunión privada, a menos que usted me indique específicamente lo contrario y yo esté de acuerdo en hacerlo. Las notas que yo iré tomando van a servir para guiar el proceso adecuadamente. Serán por supuesto confidenciales y destruidas cuando se complete la mediación…”

En esta fase el mediador/a:

  • Utilizará técnicas de escucha activa (mostrar interés, clarificar, parafrasear, reflejar, resumir…) pero sin valorar.
  • Se informará sobre si hay más implicados.
  • Se identificaran y anotarán por escrito los temas centrales fijándose en especial en los puntos de encuentro o aspectos positivos.
  • Se resumirá el punto de vista de las partes.
  • Finalmente es necesario preguntar si se quiere aportar algo más.

Fase 4. Aclarar el problema

Las cuestiones que el/la mediador/a debe indagar:

  • ¿Cuál es el problema?
  • ¿Desde cuándo ocurre?
  • ¿Por qué crees que ocurre?
  • ¿Qué habéis hecho para solucionarlo?
  • ¿Qué resultados habéis obtenido?
  • ¿Por qué habéis optado por el servicio de mediación?
  • ¿Cómo ves los intereses y posiciones de la otra parte?
  • ¿Qué piensas que hace falta realmente para que la otra parte llegue a un acuerdo contigo sobre esta cuestión?
  • ¿Qué expectativas tienes de este proceso de mediación?

En esta fase, y evitando la sensación de “interrogatorio” hay que intentar el encuadre del conflicto (lectura alternativa del conflicto). Para ello:

  • No cuestionar los relatos: “tenéis puntos de vista diferentes”.
  • Realizar preguntas que permitan hacer visibles a las partes las percepciones del otro: sus razones, sus motivaciones…
  • Distinguir entre comportamiento e intencionalidad.
  • Generalizar: ¿No ha sido buena vuestra relación antes?
  • Particularizar: ¿Has sido capaz de resolverlo en otra ocasión..?.
  • Preguntar sobre límites, normas, valores, justicia… ¿Se ven como compañeros o como enemigos? ¿Qué vais a hacer si no acordáis?
  • Intentar que digan algo positivo de la otra parte.
  • Ayudar a bajar de posiciones a intereses y necesidades.
  • Resaltar los puntos de conexión y las “pequeñas concesiones”, mueven a hacer otras.
  • Recordar las consecuencias de seguir igual.

Fase 5. Proponer soluciones

En esta fase el mediador/a:

  • No debe coartar las propuestas. Favorecer y reforzar la creatividad y la cantidad. ¿Qué propondríais para mejorar la situación? (“lluvia de ideas”).
  • Ayudar a combinar propuestas.
  • Ayudar a ser realistas.

Posibles cuestiones para esta fase:

  • ¿Qué es lo que querrías que ocurriese como resultado de estos encuentros?
  • ¿Cómo crees tú que esto puede resolverse?
  • ¿De esa forma respetarías los intereses / necesidades de la otra parte, que son tan importantes para él/ella?
  • Ves que él /ella está colaborando… ¿qué puedes decirle tú?
  • ¿Esa solución sería justa para ti? ¿Y para él / ella?
  • ¿Cómo puedes mejorar tu proposición para hacerla más aceptable para la otra parte?
  • ¿Creéis que así se resolvería el problema?

Fase 6. Llegar a un acuerdo

En esta fase el mediador ayuda a las partes a definir claramente el acuerdo: Qué se hará, Quién lo hará, Cómo lo hará y Cuándo lo hará.

  • El acuerdo debe ser: equilibrado, claro, realista-posible, aceptable por las partes, concreto y evaluable.
  • Debe ser redactarlo por escrito y firmado por las partes. Copias para cada parte. Felicitar a las partes por su colaboración.
  • En caso de finalizar la mediación sin acuerdo o porque se den circunstancias bajo las en que el mediador/a deba dar por finalizado el proceso el mediador/a deberá redactar un documento final con los posibles acuerdos y/o situaciones específicas que impiden la mediación y requerir su firma por cada una de las partes.
  • En el acuerdo también aparecerán los momentos de revisión/evaluación.